Verás, yo no tengo gomas del pelo desde hace muchos años. Esto ocurre porque una vez, cuando era más joven, por un motivo más o menos complejo, decidí cortarme el pelo. Llevé durante varios años ese pelo que podría llamarse corto, aunque no era verdaderamente corto, pero sí lo suficiente como para no necesitar yo de horquillas o gomas. Y dejé de comprarlas y de usarlas.
Pero el pelo me ha crecido mucho últimamente. Y ahora, cuando quiero ducharme pero no lavarme el pelo, siempre se me moja. Al principio era una humedad apenas imperceptible, que goteaba sobre mis hombros delante del espejo. Luego la cosa se fue complicando.
Por eso siempre, cuando voy a ducharme, abro su cajón y le cojo una goma del pelo. Ella tiene muchas dentro de un neceser rosa bastante feo, en el cajón . Yo se las cojo y me prometo a mí misma volver a colocarlas ahí. ¿Para qué quiero yo al fin y al cabo sus gomas? Pero siempre se me olvida, y todas se las he ido perdiendo como si fuesen mis propias gomas. Tal vez por eso me corté el pelo. Porque siempre perdía las gomas para atármelo.
El otro día encontré dentro de su neceser unas servilletas que yo había dejado en el wc el día que se acabó el papel del culo, para que ellas no tuvieran que andar por ahí con el trasero goteando. Pero ella las había cogido y las había guardado para sí misma en aquel estuche rosa, para los tiempos difíciles, para cuando no hubiera papel alguno.